jueves , diciembre 1 2022

RAZONES PARA EL OPTIMISMO

Los vaivenes de este oficio del diablo, que es la política, están tomando giros interesantes para enfrentar los retos del año 23. Las señales que se vienen mostrando, indican que no todo se ha perdido y que bien ha valido la tenacidad, el esfuerzo y la fe que a pesar de las arremetidas del régimen y las críticas de una “oposición” que por más que se tongonee, siempre se le ve el bojote, descalifica cualquier iniciativa que surja de la plataforma unitaria, sin ni siquiera proponer un debate que nos enaltezca como ciudadanos.
La cosa comenzó con pasos inciertos al conformarse la Plataforma Unitaria en el primer mes de este año. Dijeron que era el mismo musiú con diferente cachimba y quizás era cierto, pero resulta que la estrategia fue renovada, como dicen ahora, con resiliencia, que es la capacidad de sobreponerse a momentos críticos y adaptarse luego de experimentar alguna situación inusual e inesperada. Se lanzó con audacia, la realización de elecciones primarias para escoger el abanderado presidencial de la unidad para el 2024, cuando constitucionalmente el país debe escoger al ciudadano o ciudadana, que regirá los destinos de Venezuela en el sexenio 2025-2031.
Los fracasos y resultados del 21 de noviembre, que demostraron que Maduro y sus compinches, son una perversa minoría, hicieron reflexionar a la dirigencia nacional y se enfrascaron en un camino difícil pero que tomó cuerpo al darse a conocer la Comisión Nacional de Primarias, que se juramenta hoy martes 15, integrada por diez venezolanos de digna reputación, y que fue recibida con beneplácito por el país democrático, e incluso sorprendió a tirios y troyanos. Y eso, mientras los precandidatos como Juan
Guaidó, Carlos Prosperi, Andrés Velásquez, César Pérez Vivas, DelsaSolórzano, María Corina, entre otros recorren el territorio nacional.
Ya se mencionan otros nombres y organizaciones que se van sumando a esta encrucijada definitiva, como Carlos Ocariz, Futuro de Henri Falcón, Juan Pablo Guanipa, Henrique Capriles, que esperan definición de su organización, El Cambio, UPP 89, entre otros, que indican como decía Teodoro Petkoff, que «Estamos mal, pero vamos bien”.
Se reanuda un diálogo que siempre ha sido pateado por el régimen. Pero esta vez, el empuje norteamericano por las consecuencias de la insólita guerra
provocada por Putin, de apurar mecanismos para la crisis energética, ve en el gigante venezolano que era antes, destrozado en revolución, una salida para ayudar a superar la grave crisis europea. Por ello, la intervención de Enmanuelle Macron, presidente de Francia, al convertirse en catalizador, sirviendo de anfitrión de los presidentes de Argentina y Colombia y los negociadores de Maduro y Guaidó, estimula retomar las negociaciones en México con Noruega de mediador y ello, de acuerdo a las palabras de Gustavo Petro, deben dirigirse y concluir en un compromiso de elecciones libres, justas, transparentes, con observación internacional, a pesar de la amnistía general solicitada por el jefe de Estado colombiano, a la que Provea le salió al paso, porque de ello, no pueden beneficiarse los violadores de los derechos humanos, conjuntamente con la revisión de algunas sanciones, la liberación de activos retenidos para ayuda humanitaria, en alimentación, salud y educación.
Por otro lado, el régimen que cometió graves errores diplomáticos en la Cumbre sobre el Cambio Climático en Egipto, con un Maduro que se metía en reuniones a los cuales no estaba invitado, que entrompaba a presidentes y representantes de gobierno como si estuviese en una parrilla o en una francachela, sin ninguna moral para hablar sobre el tema, porque el Arco Minero, el Lago de Valencia y miles de factores contaminantes, en la peor política ambiental en los últimos años, se regresó con el rabo entre las piernas, en uno de los mayores fracasos diplomáticos del país, comprobando un cerco internacional que detesta a los dictadores.
Duro es el camino, pero no hay otra vía: Elecciones primarias. Y como en Barinas, listos para lo que sea. No hay que pararle bolas a quien grita desde el rincón umbrío de los miércoles del canal del PSUV, porque la tristeza y la frustración embarga al otrora poderoso partido del difunto, y si no saquen las cuentas del pasado sábado, donde elegían no sé qué vaina, demostrando que esa maquinaria electoral aceitada por la corrupción y el dinero, va languideciendo. Eso sí, ya sabemos que son unos bichitos. Ergo: pa´ bachaco, chivo.

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